AMECAMECA, EDOMEX.— La confusión provocada por lo dicho en las dos grandes televisoras mexicanas fue tal que, con miedo y sin una justificación apegada a la realidad, los habitantes de Amecameca huyeron en sus automóviles hacia el Distrito Federal. Ese diciembre de 2000 el volcán Popocatépetl, ubicado a 60 kilómetros de la capital del país, produjo una de sus más grandes erupciones, lanzando una lluvia de rocas incandescentes.
Las imágenes se reproducían una y otra vez, así como los anuncios generalizados de que todas las delegaciones de Amecameca estaban siendo desalojadas. La información no coincidía con la realidad, pues el único lugar de donde se estaba retirando a la gente por cuestiones de seguridad era San Pedro Nexapa, la delegación de Amecameca más cercana al volcán.
Los habitantes de todas las colonias, espantados por la información, se unieron a los que deseaban escapar de la catástrofe. La carretera se saturó de vehículos. La crisis colectiva era palpable en la región.
Esas circunstancias de desinformación dieron origen a La Voladora, una radio comunitaria que a pesar de no tener, en ese año, permiso de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, fue la intermediaria ideal para decir a los amequenses la situación real de seguridad que se vivía.
Casi se cumplen 11 años de aquel acontecimiento y La Voladora sigue transmitiendo, ahora de manera legal, desde el 97.3 de FM para los lugareños. Desde una casa rentada en mil 500 pesos al mes y ubicada a cuatro cuadras del centro de Amecameca, La Voladora Radio pretende con su programación recuperar la identidad del lugar, informar a la población sobre los beneficios a los que puede acceder, pero de manera muy especial, ser un espacio donde la gente pueda expresar sus propuestas. Son los integrantes de esta Radio, que trabajan de manera voluntaria sin recibir ningún beneficio más que el de ser intermediarios de los intereses de la comunidad, quienes recientemente lograron que la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitiera un fallo a su favor para la obtención de publicidad oficial por parte de la Secretaría de Salud (Ssa).
La sentencia ampara a la radio comunitaria frente a la negativa inicial de contratar con ella la promoción de las campañas de comunicación social.
“Este es un paso para la democratización, primer paso para introducir en México parámetros transparentes y medibles para contratar la publicidad gubernamental entre cualquier medio de comunicación. Nos encontramos ante una sentencia que tiene trascendencia histórica para la democratización de los medios de comunicación en nuestro país”, dice María Eugenia Chávez, coordinadora ejecutiva de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (Amarc).
Un precedente
Todo inició cuando el 30 de octubre de 2009, en un contexto informativo enmarcado por las contingencias generadas por la actividad volcánica del Popocatépetl, La Voladora se dirigió a la Secretaría de Salud para pedir la contratación de publicidad oficial.
La Voladora se presentó ante la dependencia federal como lo que es: un medio que proporciona servicios de comunicación a las poblaciones de Amecameca de Juárez y a los municipios de Ayapango, Ozumba, Tlalmanalco, Tepetlixpa, Atlautla, Ecatzingo, Juchitepec y Tenango, singulares por su cercanía con el Popocatépetl.
La respuesta de la Secretaría de Salud en diciembre de ese 2009 a la solicitud de contratación de publicidad oficial, fue negativa, bajo el argumento de que la radio estaba apenas en etapa de proyecto.
Ante esa decisión se recurrió a instancias legales. La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó, el 13 de julio pasado, que la dependencia federal debe emitir una nueva respuesta, en la que considere la asignación de publicidad oficial sin discriminar, ya que la radio es una permisionada que opera desde hace seis años y que cuenta con todos los recursos técnicos para transmitir información oficial de interés para la población a la que atiende la emisora independiente.
“La sentencia es importante porque servirá como un recordatorio tanto al Ejecutivo federal, para tomarse en serio su obligación de generar una política pública en la materia, como al Poder Legislativo, para que colme la laguna de una legislación especializada, a fin de que la asignación de publicidad oficial sea acorde a un régimen democrático”, asegura Marco Lara Klahr, presidente de la asociación civil que es permisionaria de La Voladora. Luis Miguel Cano, de Litiga OLE, organización que dio seguimiento jurídico ante las instancias correspondientes al caso de La Voladora, explica que la decisión de la Corte no crea jurisprudencia, pero orienta el camino para que un medio exija la contratación de publicidad en términos equitativos.
“La sentencia de la Suprema Corte indica que la negación de la Secretaría de Salud de dar publicidad en términos equitativos viola la libertad de expresión y el derecho a informar. Con base en el artículo primero de la Constitución Mexicana, este fallo actualiza el deber de cualquier autoridad de prevenir violaciones a los derechos humanos”, asegura Cano.
Otras van por el mismo camino
Las pequeñas radios comunitarias están sentando precedentes importantes. Así como La Voladora ya obtuvo esta respuesta del máximo tribunal, Radio Nnandía, de Oaxaca, espera que para finales de agosto la primera sala de la SCJN resuelva su caso, que también se refiere a la solicitud de contratar publicidad oficial con la Ssa. Hoy, Verónica Galicia y Esperanza Rascón, dos de las fundadoras de La Voladora que dan la bienvenida a la decisión de la Suprema Corte, narran sus actividades: tienen una programación propia de 15 espacios, entre los que se aborda la música, las cuestiones políticas, la violencia intrafamiliar y los movimientos sociales que defienden los derechos humanos.
Hace seis años, por ejemplo, hubo un problema en el marco de las elecciones municipales: dos políticos se liaron a golpes y al final terminaron dirimiendo sus diferencias en esta radio. Su servicio social es constante. Por medio de ellos han aparecido personas reportadas como extraviadas.
También acompañan casos judiciales. Lograron reabrir el de un joven que fue asesinado hace dos años, y en el que se presume estuvieron involucrados policías municipales.
Los integrantes de La Voladora —unos 30— saben hoy que su razón de ser va más allá de la actividad del Popocatépetl. “Nuestro objetivo es la gente; queremos que la gente se apropie de este medio de comunicación”, afirma Esperanza Rascón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario