“Lo que dices es una estupidez y no mereces estar aquí”. Con el dedo índice, el abogado y especialista en derecho de la propiedad intelectual, José Luis Caballero, señaló a Conrado Santos, un joven visitante a la primera Feria Internacional de la Música (FIM, organizada por la Universidad de Guadalajara), quien durante el turno de preguntas y respuestas de la conferencia “El nuevo perfil de los derechos de autor” cuestionó a los exponentes sobre porqué comparaban el acto de descargar música gratuita en la red con el de robar un auto.
“Cuando robas un auto le quitas un bien al conductor. Cuando bajas una canción buscas acceder y compartir un bien cultural”, dijo Santos.
El tema de las descargas gratuitas en internet es uno de los más espinosos para la industria musical, cuyas ventas de discos han disminuido hasta la mitad entre 1999 y 2010, según cifras que se manejaron en la misma conferencia, donde los ponentes abordaron por espacio de hora y media la aplicación de legislaciones adaptadas a la era de las descargas para defender los derechos de autor.
La pregunta de Santos hizo explotar al expositor. “Si tú defiendes que no es igual robar un bien material que un derecho autoral, no sé qué haces aquí”. La sentencia fue acompañada del aplauso convencido de Mauricio Abaroa, moderador de la ponencia, fundador de los Latin Grammy y compositor de artistas como Marc Anthony, Yuri o David Bisbal.
Pero el visitante a la FIM no se sintió intimidado. Criticó duramente la aceptación de los conferencistas de un tratado como el Acuerdo Comercial Antifalsificaciones –conocido como ACTA–, que si bien se presenta como un documento que protege legalmente los derechos de autor en internet, ha sido cuestionado por Naciones Unidas.
No fue el único visitante cuyas preguntas fueron recibidas con hostilidad por parte de los exponentes José Luis Caballero y Roberto Cantoral jr., director de la Sociedad General de Autores y Compositores de México.
“Si la sociedad cambia y sus estructuras también, ¿por qué desear aplicar los mismos sistemas del pasado?, ¿por qué no diseñar nuevas estrategias para que más gente acceda a la música?”, preguntó otro visitante.
“Déjame entender: Tú no estás a favor de pagar por la música en internet, ¿verdad?”, cuestionó el moderador Mauricio Abaroa.
“Sólo quiero saber porqué en vez de prohibir, no hay una adecuación de las leyes a estos tiempos –respondió el visitante–. Y por favor, no me ofenda como a mi compañero”.
Difícil convencer a una nueva generación de jóvenes por pagar las descargas que hacen mediante internet, cuando ellos crecieron practicando la descarga gratuita. Uno de los retos de la industria discográfica y de los derechos de autor, es cambiar esa mentalidad. Tarea, por lo visto, nada sencilla.
Cantoral se mostró implacable: “Ustedes están afectando al país. Por estas prácticas no se hacen modelos de negocios virtuales. ¡Por culpa de la gratuidad!”.
Antes del intenso debate, Cantoral, Caballero y José Enríque Fernández plantearon las acciones que los “nuevos derechos de autor” deben tomar en cuenta para proteger a los creadores. Entre ellos, alianzas legales entre compañías –cerveceras o telefónicas, por ejemplo– para descargar contenido legal, a cambio del consumo de sus productos.

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