En las Apple Store se puede hacer lo que uno quiera


En algún momento de sus vidas es probable que hayan escuchado la frase “El cliente siempre tiene la razón”. Si bien no estoy muy a favor de este dicho, porque básicamente tuve una época en mi vida trabajé del otro lado y tenía que darle la razón a los clientes (incluso aunque no la tuvieran), los de la Apple Store tienen la política de no decirles nada a las personas que están en ellas ya que, lógicamente son potenciales compradores.
Hemos viste, en más de una oportunidad, personas haciendo cosas extrañas en las tiendas de la compañía de Cupertino. De hecho hace poco hubo una especie de moda donde adolescentes iban, se filmaban bailando y después subían esos videos a YouTube. Muchos de ellos tuvieron sus 15 minutos de fama y lograron que unos cuantos millones de personas los vieran en la red social de Google.
En esta oportunidad Mark Malkoff, quien se hizo famoso por haber vivido en IKEA o haber tratado de visitar 171 Starbucks en New York en sólo un día, trató de llevar las cosas al límite y quiso ver si, en algún momento, le decían algo. El resultado es sorprendente. Pidió una pizza, tuvo una velada romántica y hasta llevó una cabra a una tienda de Apple y nadie le dijo absolutamente nada.

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